| Francisco de Goya (1780-1785) |
16 de agosto de 2014
En defensa de la profesionalidad docente
A Página da Educação
Nº 149, Ano XIV, Outubro 2005, págs. 18 – 19
"El trabajo profesional se ejerce fundamentándose en una amplia base conocimientos teóricos que, obviamente también fueron construidos tomando en consideración múltiples resultados de experiencias y prácticas. Cuando ciertos sectores del profesorado declaran sin rubor que las teorías no sirven para nada, lo que ponen de manifiesto son los enormes déficit de su formación".
"No podemos desoir las quejas provenientes del mundo editorial, cuando afirman que este tipo de profesionales no acostumbra a estar al tanto de las investigaciones y experiencias que se publican. La baja tirada de los libros y revistas que se editan, así como el escaso número de títulos que se publican es una muestra irrefutable de una formación inicial que no supo hacer ver a las futuras maestras y maestros la necesidad de estar al tanto de los avances del conocimiento que se producen en su ámbito profesional y que, por tanto, pueden contribuir a la mejora del sistema educativo. Es obvio que sólo una minoría, y muy activa, es la que muestra interés y curiosidad por averiguar qué otras formas puede haber de desarrollar su trabajo, por cómo llevar adelante propuestas didácticas relevantes e interesantes para su alumnado".
"El profesorado del centro escolar como comunidad investigadora es asimismo una meta fundamental en momentos en los que el trabajo docente muestra signos de desprofesionalización dadas las rutinas a las que insta el trabajo con materiales desprofesionalizadores, a prueba de profesores, como son la inmensa mayoría de los libros de texto".
La educación según Manuel Castells, Mariano Fernández o Noam Chomsky
La educación según cuatro sociólogos de reconocido prestigio: Pierre Bourdieu, Zygmunt Bauman, Manuel Castells y Mariano Fernández Enguita. Además del excelente análisis del lingüista Noam Chomsky sobre la entrada a la universidad del neoliberalismo.
27 de mayo de 2014
occupet extremum scabies
El último se contagiará de sarna. Frase de los niños romanos, cuando jugaban a quién corriera más rápido.
30 de enero de 2014
Maestros
Por Francisco Mora, Catedrático de Fisiología Humana en la Universidad Complutense de Madrid
Acabo de regresar de lugares en donde he respirado otras culturas. Y vuelto con la mente lavada, fresca, como la de un niño recién peinado que lo llevan al colegio. Y precisamente, tras lo vivido, he pensado mucho, una vez más, en la cultura que tenemos y la educación que recibimos. Y en el colegio y los maestros y su significado en la educación, la cultura, la ciencia en esta España tan vieja, pícara, engañosa y deshonesta. Y la gran labor que hay por hacer en valores verdaderamente humanos, lejos del pensamiento pobre, egoísta, oscuro, que respiramos todos, todos los días.
La educación en este país no se arreglará nunca desde arriba, a golpe de leyes. Solo se arreglará seleccionando, formando buenos maestros. A alguien, ahí arriba, algún día, se le ocurrirá transformar los estudios de magisterio y crear un proceso serio de selección de los candidatos a maestros. Y lo hará, tal vez, de pronto, tras darse cuenta que el maestro es el gran hacedor, el hacedor de futuros, el responsable máximo de quien depende, en gran medida, los que van a ser los ciudadanos que va a tener un país. Reconocerá el enorme poder que el maestro tiene en su mano, poder real, del que posiblemente el propio maestro no es consciente. Y ese poder reside en que el maestro, haga bien o mal su trabajo, va a cambiar el cerebro de los niños a los que enseña. Y debo insistir, ese cerebro, de forma lenta y con los largos tiempos de colegio, no cambiará de una forma sutil, sino que lo hará en sus raíces, en su química y en su física, en sus conexiones anatómicas, en el funcionamiento de los circuitos neuronales y en sus engramas emocionales profundos. Y en ellos anclará de forma definitiva los valores y aprenderá las normas que instrumentan esos valores para vivir en sociedad. Eso es lo que enseña la Neurociencia hoy.
Es claro que la familia es ese primer modulador del cerebro del niño. Pero es el maestro, insisto, en orquestación de la relación con los otros niños el que entroniza en su cerebro los valores que deben regir su vida en una sociedad. Eso es educación que, como acabo de señalar, no se arreglará nunca solo con leyes sino, fundamentalmente formando buenos maestros, reconociendo que hay que seleccionar y formar muy bien quien va a ser maestro, creando en él la responsabilidad personal y social que implica su trabajo. Y solo así podemos tener la esperanza de que las cosas cambien de raíz. Y es así también que sembrando bien podemos esperar recoger una cosecha que fructifique en posteriores periodos de la enseñanza o en la misma conducta personal y social de ese niño. Y pasar así, con valores, de esa tan enraizada y centenaria conducta aireada y aplaudida del listo, pícaro y engañoso, zorruno y corto con los demás, a la conducta que expresa nobleza, mirada larga, honradez consigo mismo y bien hacer con los demás.
Cierto que ser maestro no es una tarea para la que sirve todo el mundo. Profesión dura que hay que amar pues requiere una buena dosis de entrega de tiempo y talento emocional. Y eso no es fácil y menos en ese día a día que es la briega del aula, de la lucha, tantas veces, con la incomprensión y la desesperanza. Por eso hay que formar al maestro haciéndole consciente del valor de su trabajo. Haciéndole saber emocionalmente que es él quien alimenta el fuego que hace cocer lento los talentos ejecutivos, la inhibición y el control de la conducta, el entrenamiento de la memoria de trabajo, la emoción, la atención, el aprendizaje y la repetición del aprendizaje y el respeto y la comprensión empática del otro. Proceso que acumulado será la guía del futuro personal del niño. Y eso son valores en donde, más allá de la enseñanza misma y el ejemplo cotidiano del maestro, sean en esos primeros años como era la luz de los faros para los barcos.
La madera de maestro no crece en todos los bosques. Es una madera especial que hay que escoger y seleccionar muy cuidadosamente. Y después embellecerla. Magisterio debiera de ser una de las profesiones más cuidadas, no a nivel de conocimientos en materias, que también, sino en sensibilidad social, en fibra emocional, en aristas de ética, en capacidad docente, en corazón de valores y en sentimiento profundo de responsabilidad social. Un niño en manos del maestro es como un bloque de mármol en el que clase a clase, día a día, hay que modelar a pequeño golpe de palabra y emoción y sacar una figura que sea la base de un ser humano sólido y honesto. Un maestro es un hacedor de futuros. Un mago capaz de transformar el cerebro en desarrollo de los niños para que puedan convertirse en dirigentes honrados o simplemente ciudadanos capaces de sentirse orgullosos de un buen hacer con lo que hace. Y también ser capaces de volver algún día al Colegio, dar un abrazo a su maestro y derramar sobre su mesa luces de agradecimiento.
De lo que el maestro haga, con su palabra y con su ejemplo, saldrán niños con amor por la verdadera cultura, las humanidades y la ciencia. Saldrán niños con valores capaces de ennoblecer la verdadera dignidad personal y el bien hacer, escuchar y respetar al otro. De hacer reconocer emocionalmente que los demás no solo son los que están delante de ti, cercanos y hablando contigo, sino aquellos otros que no ves. Y que el daño y desdoro hacia los demás puede ser simplemente echar una colilla o un pañuelo sucio desde tu coche cuando conduces por la carretera. Entronizar valores humanos significa luchar por ser el mejor bibliotecario, el mejor ingeniero o el mejor fontanero o carpintero sintiéndote orgulloso de un trabajo bien hecho. Y todo eso, en gran medida, depende de los maestros. El maestro debiera ser la joya de una sociedad.
30 de diciembre de 2013
Siete falsos mitos sobre la educación
Algunos argumentos esgrimidos por el ministro de Educación, José Ignacio Wert, para justificar su reforma educativa son rebatidos por expertos, profesores y familias:
- El abandono escolar se arregla cambiando la ley
- Los resultados justifican una necesidad de cambiar la ley
- Los resultados de PISA son horribles
- La escuela privada es mejor que la pública
- La educación ha empeorado en los últimos años
- Las reválidas mejoran la educación
- La religión cuenta
25 de diciembre de 2013
Grace Hopper, la matemática que enseñó a hablar a los ordenadores
eldiario.es
Grace Hopper, pionera en el lenguaje de programación, dedicó su vida, su inteligencia y su ingenio a la computación
Grace Hopper, pionera en el lenguaje de programación, dedicó su vida, su inteligencia y su ingenio a la computación
10 de diciembre de 2013
Afrontar el bajo rendimiento educativo
La OCDE aconseja elevar la excelencia sin abandonar la equidad del sistema
En los sistemas educativos más burocráticos, se abandona a los docentes a su suerte y se les sobrecarga de normas y reglamentos sobre cómo enseñar. Los sistemas educativos de alto rendimiento establecen objetivos ambiciosos, tienen claro lo que los estudiantes son capaces de realizar y permiten a los centros y a los docentes hacerse una idea de lo que necesitan enseñar. El pasado se basaba en la sabiduría trasladada de profesor a estudiante, pero el éxito hoy en día se basa en la sabiduría generada por el propio usuario y en una mayor autonomía profesional dentro de una cultura colaborativa. Los centros de alto rendimiento han evolucionado desde el control administrativo y financiero hacia formas más profesionalizadas de organización de la gestión. Apoyan al profesorado para que desarrolle la innovación pedagógica, de cara a mejorar su competencia profesional y la de sus colegas, y a conseguir el desarrollo profesional que conduzca a prácticas educativas más fortalecidas.
El objetivo del pasado era la estandarización y la conformidad con la norma; en cambio, en el presente, los estudiantes brillantes permiten que los docentes sean imaginativos. En el pasado, el foco de las políticas educativas estaba centrado en proveer la educación necesaria. En cambio, en la actualidad, los mejores sistemas escolares se centran en resultados, pasando de una educación centrada en la burocracia a una que mira al profesor, a la escuela, creando redes para la innovación. Y por último, pero no por ello menos importante, los sistemas tienden a alinear la política y la práctica en todos los ámbitos, lo transforman en algo coherente en periodos de tiempo prolongados, hasta que constatan que se ha implementado de manera consistente.
Educación estancada
España necesita acciones sostenidas para atajar los males ya identificados de su sistema escolar
Todo indica, en definitiva, que mejorar la preparación de los alumnos no requiere tanto grandes leyes —menos aún si se aprueban sin consenso—, como acciones sostenidas en el tiempo para atajar esos males bien identificados que impiden estar entre los mejores y garantizar un futuro mejor a las jóvenes generaciones.
1 de diciembre de 2013
Las consecuencias prácticas que tendrá la LOMCE en las aulas
La nueva norma legislativa puede tener efectos secundarios imprevistos en alumnos y profesores: ¿qué pasará si se suspende una reválida?, ¿cómo se tomarán las decisiones en los centros?, ¿los colegios acabarán eligiendo a sus alumnos?
Cómo hacer una nueva ley de educación en cinco sencillos pasos
El gran proyecto de José Ignacio Wert ha ido forjándose paso a paso para convertirse en la ley de educación con menos consenso de la democracia:
- El origen
- La justificación
- El desarrollo
- El consenso político
- La aprobación
26 de noviembre de 2013
La inteligencia que necesitamos
Educar las emociones es una prioridad que debemos incorporar a nuestro sistema de enseñanza
La educación de las emociones no es un lujo. Es una necesidad imperiosa que tenemos que afrontar desde las primeras etapas del sistema educativo. Si hacemos ahora esa apuesta en nuestro país, habrá más posibilidades de que los ciudadanos sean personas sanas y equilibradas, menos agresivas y más solidarias, con iniciativa, creatividad y liderazgo. En definitiva, necesitamos una escuela más abierta que potencie la inteligencia emocional, social y creativa con el humilde, y a la vez tan humano, propósito de aprender a convivir y ser felices.
16 de noviembre de 2013
Finlandia no piensa en PISA
Desde el síndrome Pisa que afecta a muchas administraciones e instituciones educativas, me gustaría escenificar su vaciedad y, en el límite, su contradicción entre lo que proclaman y lo que hacen. Tomo el ejemplo más mediático, Finlandia, como muestra. A partir del mismo, desarrollo una serie de argumentos que invitan a la reflexión, más allá de tanto ruido y nervios que se empieza a vislumbrar en cierta clase política: en Diciembre de 2013 se publicarán los resultados del último informe. Un detalle: siempre me ha resultado extraño la persistencia del error. Pero no podemos dejar que nos arrastre: la educación merece una mejor dirección en todo su organigrama, frente a tanta endogamia partidista. Hay excepciones, pero son sólo eso: excepciones. Bastan tres argumentos:
- Finlandia no piensa en Pisa, piensa y lleva a cabo una personalización de la educación desde su primera etapa educativa.
- Finlandia no piensa en Pisa, piensa en tener a los mejores maestros y profesores posibles en su sistema educativo.
- Finlandia no piensa en Pisa, piensa en crear una atmósfera motivadora de aprendizaje en sus aulas.
Cuando a su alrededor escuchen el síndrome Pisa, pueden creerlo y unirse al partidismo de turno. Quien construye un discurso y utiliza una retórica vacía, se define a sí mismo. Cada lector que ponga nombre y apellidos a lo que decimos. Pero a nosotros ya no nos engañan: lo que dicen y lo que hacen es contradictorio. O el cambio se inicia, o todos ellos irán siendo desacreditados poco a poco, más aún de lo que están. O las administraciones inician un cambio inteligente, o no tendrán fuerza para iniciar un reformismo necesario. Sólo podemos exigir excelencia desde la ejemplaridad, el inmovilismo de las mismas hace que todo posible cambio que inicien, no sea creíble y asumido por la comunidad educativa. Somos realistas: hay muchas cosas que se pueden hacer, pero no vale cualquier cambio, o cualquier discurso. Ahora llegan sus urgencias y todo se llenará con ese nombre mágico. La legitimidad en ejercicio se gana con el trabajo bien hecho. Recuérdenselo si se los encuentran: Finlandia no piensa en Pisa.
¿Para qué los profesores?
El profesor solo es una coartada para los políticos insensibles a la situación real de los sistemas educativos (Santiago Molina).
Erasmo (de Rotterdam) y la escuela (de todos)
La escuela debe ser inclusiva, universal, laica y diversa. Así se forja una sociedad con posibilidades distintas al productivismo y la subsistencia, y se siembra para cuidar esa excelencia que jamás fluye sin una cuna de escuela para todos por igual (Fernando Rivarés).
2 de noviembre de 2013
La escuela española y las teorías del desastre
La utilización política de los informes internacionales embarra el debate educativo
“Las estadísticas, si las torturas bien, acabarán diciéndote lo que les pidas”, decía hace años en privado un analista educativo de un organismo internacional. La utilización política de los informes internacionales sobre educación ha corrido paralela a su aumento y popularidad. De hecho, los monumentales trabajos de la OCDE con el informe PISA (que mide las competencias básicas de los chicos de 15 años de más de 60 países del mundo) o el recién publicado PIAAC (hace lo mismo con adultos de 16 a 65 años) se presentan como herramientas para que los Gobiernos tomen decisiones informadas en una materia tan delicada y crucial. Y aportan, es innegable, una ingente cantidad de información valiosa. El problema llega cuando asoma una utilización política que toma los resultados que conviene y cuando conviene y, además, los especialistas empiezan a señalar en direcciones contrarias usando como base los mismos datos.
Elevar la calidad de la educación
El director del programa PISA revisa el resultado de España y sugiere soluciones
Encontrar la manera de que España alcance el nivel de los sistemas más avanzados no será fácil, pero la encuesta de competencias proporciona una base firme para construir políticas sólidas, desmonta las excusas de aquellos que son complacientes y permite a los países establecer metas significativas teniendo como referencia las de los modelos más importantes del mundo.
Informe PIAAC
José Saturnino Martínez, profesor de Sociología de la Universidad de La Laguna, analiza los datos del informe PIAAC con una mirada positiva: "Con los datos en la mano, ya podemos desmentir el discurso de que el nivel educativo de los españoles ha ido a peor", asegura. La población de entre 55 y 65 años obtiene 226 puntos, mientras que los de 16 a 34 alcanzan los 263. Son 37 puntos de diferencia, el salto cualitativo más alto de toda la OCDE.
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