30 de diciembre de 2013

Siete falsos mitos sobre la educación


Algunos argumentos esgrimidos por el ministro de Educación, José Ignacio Wert, para justificar su reforma educativa son rebatidos por expertos, profesores y familias:
  • El abandono escolar se arregla cambiando la ley
  • Los resultados justifican una necesidad de cambiar la ley
  • Los resultados de PISA son horribles
  • La escuela privada es mejor que la pública
  • La educación ha empeorado en los últimos años
  • Las reválidas mejoran la educación
  • La religión cuenta

25 de diciembre de 2013

10 de diciembre de 2013

Afrontar el bajo rendimiento educativo


La OCDE aconseja elevar la excelencia sin abandonar la equidad del sistema

En los sistemas educativos más burocráticos, se abandona a los docentes a su suerte y se les sobrecarga de normas y reglamentos sobre cómo enseñar. Los sistemas educativos de alto rendimiento establecen objetivos ambiciosos, tienen claro lo que los estudiantes son capaces de realizar y permiten a los centros y a los docentes hacerse una idea de lo que necesitan enseñar. El pasado se basaba en la sabiduría trasladada de profesor a estudiante, pero el éxito hoy en día se basa en la sabiduría generada por el propio usuario y en una mayor autonomía profesional dentro de una cultura colaborativa. Los centros de alto rendimiento han evolucionado desde el control administrativo y financiero hacia formas más profesionalizadas de organización de la gestión. Apoyan al profesorado para que desarrolle la innovación pedagógica, de cara a mejorar su competencia profesional y la de sus colegas, y a conseguir el desarrollo profesional que conduzca a prácticas educativas más fortalecidas.

El objetivo del pasado era la estandarización y la conformidad con la norma; en cambio, en el presente, los estudiantes brillantes permiten que los docentes sean imaginativos. En el pasado, el foco de las políticas educativas estaba centrado en proveer la educación necesaria. En cambio, en la actualidad, los mejores sistemas escolares se centran en resultados, pasando de una educación centrada en la burocracia a una que mira al profesor, a la escuela, creando redes para la innovación. Y por último, pero no por ello menos importante, los sistemas tienden a alinear la política y la práctica en todos los ámbitos, lo transforman en algo coherente en periodos de tiempo prolongados, hasta que constatan que se ha implementado de manera consistente.

Educación estancada


España necesita acciones sostenidas para atajar los males ya identificados de su sistema escolar

Todo indica, en definitiva, que mejorar la preparación de los alumnos no requiere tanto grandes leyes —menos aún si se aprueban sin consenso—, como acciones sostenidas en el tiempo para atajar esos males bien identificados que impiden estar entre los mejores y garantizar un futuro mejor a las jóvenes generaciones.

1 de diciembre de 2013

Las consecuencias prácticas que tendrá la LOMCE en las aulas


La nueva norma legislativa puede tener efectos secundarios imprevistos en alumnos y profesores: ­¿qué pasará si se suspende una reválida?, ¿cómo se tomarán las decisiones en los centros?, ¿los colegios acabarán eligiendo a sus alumnos?

Cómo hacer una nueva ley de educación en cinco sencillos pasos


El gran proyecto de José Ignacio Wert ha ido forjándose paso a paso para convertirse en la ley de educación con menos consenso de la democracia:
  1. El origen
  2. La justificación
  3. El desarrollo
  4. El consenso político
  5. La aprobación

26 de noviembre de 2013

La inteligencia que necesitamos


Educar las emociones es una prioridad que debemos incorporar a nuestro sistema de enseñanza

La educación de las emociones no es un lujo. Es una necesidad imperiosa que tenemos que afrontar desde las primeras etapas del sistema educativo. Si hacemos ahora esa apuesta en nuestro país, habrá más posibilidades de que los ciudadanos sean personas sanas y equilibradas, menos agresivas y más solidarias, con iniciativa, creatividad y liderazgo. En definitiva, necesitamos una escuela más abierta que potencie la inteligencia emocional, social y creativa con el humilde, y a la vez tan humano, propósito de aprender a convivir y ser felices.

16 de noviembre de 2013

Finlandia no piensa en PISA


Desde el síndrome Pisa que afecta a muchas administraciones e instituciones educativas, me gustaría escenificar su vaciedad y, en el límite, su contradicción entre lo que proclaman y lo que hacen. Tomo el ejemplo más mediático, Finlandia, como muestra. A partir del mismo, desarrollo una serie de argumentos que invitan a la reflexión, más allá de tanto ruido y nervios que se empieza a vislumbrar en cierta clase política: en Diciembre de 2013 se publicarán los resultados del último informe. Un detalle: siempre me ha resultado extraño la persistencia del error. Pero no podemos dejar que nos arrastre: la educación merece una mejor dirección en todo su organigrama, frente a tanta endogamia partidista. Hay excepciones, pero son sólo eso: excepciones. Bastan tres argumentos:
  • Finlandia no piensa en Pisa, piensa y lleva a cabo una personalización de la educación desde su primera etapa educativa.
  • Finlandia no piensa en Pisa, piensa en tener a los mejores maestros y profesores posibles en su sistema educativo.
  • Finlandia no piensa en Pisa, piensa en crear una atmósfera motivadora de aprendizaje en sus aulas.
Cuando a su alrededor escuchen el síndrome Pisa, pueden creerlo y unirse al partidismo de turno. Quien construye un discurso y utiliza una retórica vacía, se define a sí mismo. Cada lector que ponga nombre y apellidos a lo que decimos. Pero a nosotros ya no nos engañan: lo que dicen y lo que hacen es contradictorio. O el cambio se inicia, o todos ellos irán siendo desacreditados poco a poco, más aún de lo que están. O las administraciones inician un cambio inteligente, o no tendrán fuerza para iniciar un reformismo necesario. Sólo podemos exigir excelencia desde la ejemplaridad, el inmovilismo de las mismas hace que todo posible cambio que inicien, no sea creíble y asumido por la comunidad educativa. Somos realistas: hay muchas cosas que se pueden hacer, pero no vale cualquier cambio, o cualquier discurso. Ahora llegan sus urgencias y todo se llenará con ese nombre mágico. La legitimidad en ejercicio se gana con el trabajo bien hecho. Recuérdenselo si se los encuentran: Finlandia no piensa en Pisa.

¿Para qué los profesores?


El profesor solo es una coartada para los políticos insensibles a la situación real de los sistemas educativos (Santiago Molina).


Erasmo (de Rotterdam) y la escuela (de todos)


La escuela debe ser inclusiva, universal, laica y diversa. Así se forja una sociedad con posibilidades distintas al productivismo y la subsistencia, y se siembra para cuidar esa excelencia que jamás fluye sin una cuna de escuela para todos por igual (Fernando Rivarés).

2 de noviembre de 2013

La escuela española y las teorías del desastre


La utilización política de los informes internacionales embarra el debate educativo

“Las estadísticas, si las torturas bien, acabarán diciéndote lo que les pidas”, decía hace años en privado un analista educativo de un organismo internacional. La utilización política de los informes internacionales sobre educación ha corrido paralela a su aumento y popularidad. De hecho, los monumentales trabajos de la OCDE con el informe PISA (que mide las competencias básicas de los chicos de 15 años de más de 60 países del mundo) o el recién publicado PIAAC (hace lo mismo con adultos de 16 a 65 años) se presentan como herramientas para que los Gobiernos tomen decisiones informadas en una materia tan delicada y crucial. Y aportan, es innegable, una ingente cantidad de información valiosa. El problema llega cuando asoma una utilización política que toma los resultados que conviene y cuando conviene y, además, los especialistas empiezan a señalar en direcciones contrarias usando como base los mismos datos.

Elevar la calidad de la educación


El director del programa PISA revisa el resultado de España y sugiere soluciones

Encontrar la manera de que España alcance el nivel de los sistemas más avanzados no será fácil, pero la encuesta de competencias proporciona una base firme para construir políticas sólidas, desmonta las excusas de aquellos que son complacientes y permite a los países establecer metas significativas teniendo como referencia las de los modelos más importantes del mundo.

Informe PIAAC


José Saturnino Martínez, profesor de Sociología de la Universidad de La Laguna, analiza los datos del informe PIAAC con una mirada positiva: "Con los datos en la mano, ya podemos desmentir el discurso de que el nivel educativo de los españoles ha ido a peor", asegura. La población de entre 55 y 65 años obtiene 226 puntos, mientras que los de 16 a 34 alcanzan los 263. Son 37 puntos de diferencia, el salto cualitativo más alto de toda la OCDE.

5 de octubre de 2013

Paradojas de nuestro sistema educativo


España produce buenos titulados con conocimientos demasiado teóricos y dificulta la integración de los que carecen de competencias básicas

Nuestro sistema educativo, secundario y superior, produce buenos titulados, con amplios conocimientos, a veces demasiado “teóricos”. Pero, al mismo tiempo, dificulta la integración de aquellos que carecen de unas competencias básicas, de comprensión y expresión, y por eso acaba expulsándolos antes de tiempo. Y, para evitar la salida temprana del sistema de muchos alumnos, de nada van a servir las pruebas externas y reválidas que se propone implantar la futura LOMCE. Más bien al contrario, reforzarán el fenómeno.

Rémoras en nuestra enseñanza


Ya no sirve la pedagogía tradicional que solo pretende transmitir saberes que no se cuestionan

Se aprende no acumulando hechos —basta con saber cómo se buscan cuando se necesitan—, sino poniéndolos en duda, incitando a cuestionarlos. El alumno no es el sujeto pasivo que debe asimilar los conocimientos que transmite la autoridad del profesor, sino el protagonista activo que, ante una pregunta que suscita su curiosidad, busca por sí mismo una respuesta. La función del profesor no es hacer el trabajo por él, menos sugerirle la respuesta adecuada, sino acompañarle en este proceso, criticando sus resultados y animándolo a seguir adelante. Poco se aprende sin el afán previo de conocer algo que nos haya llamado la atención, ni sin el esfuerzo personal por encontrar la solución.

Razón de enseñar

Por Ángel Gabilondo

Pensar de verdad en los docentes incluye considerar lo que les ocurre a quienes enseñan. A pesar de tantas dificultades, bien conocen que son la razón de ser de su labor. Y al tenerlos bien presentes la cuestión es efectivamente quiénes son. Niños, niñas, chavales, adolescentes, jóvenes, hoy por hoy de todas las edades,son el sentido y dan sentido a la tarea de enseñar. Es preciso no sustraerse a lo que cada uno, cada una, son como seres singulares e irrepetibles. Y no es fácil. En la consideración por lo común, en la atención colectiva, no se diluye, antes bien resplandece, cada quien en su carácter insustituible. Sin duda, la labor es ardua y no siempre se disponen de los mejores ánimos o de las precisas fuerzas. Y condiciones. Y entonces quien enseña se encuentra efectivamente falto de recursos en múltiples sentidos. No de motivos.

Sin embargo, el buen docente no ve únicamente alumnos y alumnas, encuentra aseres singulares, quienes con alguna suerte de desamparo esperan, con no demasiada paciencia, y tienen necesidad sin conocer siempre lo que precisan. En la mirada de su desconcierto advierte aspectos de sí mismo, aunque no puede permitirse refugiarse en él.

Insistir en que no solo se educa en horario escolar es tanto como recordar que es tarea de todos, que nadie ha de desentenderse de esa responsabilidad que nos atañe. En cualquier caso, hay quienes, por su preparación, por su ocupación, su oficio y su competencia dedican tiempo de vida, vida propia, a enseñar. Y lo hacen a la par porque no dejan de ser capaces de aprender. Al encaminar y acompañar como docentes no cesan de buscar conducirse a sí mismos adecuadamente. Muestran, señalan, indican, significan. Y no pocas veces entienden la orfandad de quien les mira, tanto como la que ellos sienten al ser requeridos, en tantas ocasiones más allá de lo razonable, por mucho que sea dentro de lo imprescindible.

28 de septiembre de 2013

Paradojas de nuestro sistema educativo


España produce buenos titulados con conocimientos demasiado teóricos y dificulta la integración de los que carecen de competencias básicas

Nuestro sistema educativo es muy malo como lo prueba el bajo nivel de nuestros escolares. Por eso es urgente y necesario cambiarlo. Es lo que se oye continuamente en los medios –noticiarios, tertulias, debates- y lo que ha llevado al gobierno a una nueva reforma legal. Sobre todo se incide en dos hechos, el temprano abandono escolar de un porcentaje elevado de alumnos antes de acabar la enseñanza obligatoria y los bajos resultados en los informes PISA que se proponen evaluar las competencias de comprensión e interpretación de textos y la competencia matemática.

De vez en cuando aparecen noticias referidas a la valoración positiva que recibe la preparación de los profesionales y científicos españoles fuera de nuestras fronteras. Últimamente este hecho ha adquirido un relieve especial ante la crisis económica que empuja a tantos de nuestros graduados a buscarse el trabajo y el pan fuera de España. Pero raramente, o nunca, se confrontan unos datos tan aparentemente contradictorios.

Nuestro sistema educativo, secundario y superior, produce buenos titulados, con amplios conocimientos, a veces demasiado “teóricos”. Pero, al mismo tiempo, dificulta la integración de aquellos que carecen de unas competencias básicas, de comprensión y expresión, y por eso acaba expulsándolos antes de tiempo. Y, para evitar la salida temprana del sistema de muchos alumnos, de nada van a servir las pruebas externas y reválidas que se propone implantar la futura LOMCE. Más bien al contrario, reforzarán el fenómeno.

Libreros denuncian a más de 20 colegios religiosos por intrusismo


Les acusan de comercializar ellos mismos los manuales que deben usar sus escolares

El Tribunal Supremo condenó en 2007 a los Maristas de Ourense por vender libros de texto en su colegio. Aquella resolución judicial puso coto a una práctica común durante muchos años en los centros concertados que, según la Federación de Libreiros de Galicia, vuelve ahora con fuerza. La entidad que agrupa a estos profesionales ha denunciado ante la Dirección Xeral de Comercio de la Xunta a una veintena de colegios gestionados por congregaciones religiosas por “intrusismo” porque, sostienen, comercializan ellos mismos y “sin pudor” los manuales que deben usar sus escolares en las aulas. “Es un escándalo que una congregación religiosa haga competencia desleal y manipule a los padres dándoles un papelito con las notas para que vayan a comprar los libros al centro escolar”, protesta la presidenta de la federación gallega de libreros, Pilar Rodríguez, que acusa al Gobierno autónomo de “mirar para otro lado”.

¿Y en Aragón? Marianistas, maristas, franciscanas, teresianas...

Nuevos tiempos, nuevo profe


Reportaje que trata de poner cara a los docentes que ejercen su labor de otra manera, a veces a contracorriente. Podrían calificarse de creativos, o innovadores, aunque sean etiquetas que despierten recelos. “Creo que hay muchas novedades que son banalidades y errores, y muchas mejoras que no son innovaciones, sino incluso recuperaciones”, puntualiza el catedrático de Sociología Mariano Fernández Enguita, creador de la red educativa Innova. En su opinión, “lo que se necesita son profesionales responsables de su trabajo, que tomen decisiones para hacerlo mejor en su aula, su centro, su comunidad… Sean las que sean”. 

3 de septiembre de 2013

Conmigo, o contra mí


"Me pregunto muchas veces de dónde viene esa vileza, esa ansia de ver al adversario no vencido o convencido, sino exterminado. La falta de cultura no basta para explicarlo, pues otros pueblos tan incultos y maleducados como nosotros se respetan a sí mismos. Quizá esa Historia que casi nadie enseña en los colegios pueda explicarlo: ocho siglos de moros y cristianos, el peso de la Inquisición con sus delaciones y envidias, la infame calidad moral de reyes y gobernantes. Pero no estoy seguro. Esa saña que lo mismo se manifiesta en una discusión política que entre cuñados y hermanos en una cena de Navidad es tan española, tan nuestra, que me pregunto quién nos metió en la sangre su cochina simiente. Desde ese punto de vista, el español es por naturaleza un perfecto hijo de puta. Por eso necesitamos tanto lo que no tenemos: gobernantes lúcidos, sabios sin complejos que hablen a los españoles mirándonos a los ojos, sin mentir sobre nuestra naturaleza y asumiendo el coste político que eso significa. Dispuestos a decir: «Preparemos al niño español para que se defienda de sí mismo. Eduquémoslo para que conviva con el hijo de puta que siglos de reyes, obispos, mediocridad, envidia, corrupción, violencia, injusticia, le metieron dentro»."